Ser un buen vendedor : Un mal menor o un arte supremo

Jan 4, 16 | by José Luis Escribano

Me sorprendió la primera vez que oí a Benoit Mahé lanzar esta pregunta: ¿Ser vendedor es un mal menor o es un arte supremo?

Recientemente tuve una conversación con un gran amigo en la que le conté que en Capkelenn me dedico a ayudar a las personas para que, desde el comercio y desde la profesión de vendedor, puedan contribuir a un mundo mejor. Aún tengo grabada en mi retina su cara de perplejidad y sus comentarios: ¿Un comerciante?, ¿un vendedor?, ¿un mundo mejor?

Ciertamente, nuestra sociedad asocia la figura del comerciante y del vendedor a algunas artes que no gozan de un buen predicamento: Charlatán, tramposo, vividor, egocéntrio, de poco fiar, etc… Con estas etiquetas, quién puede afirmar con la cabeza bien alta: Yo soy vendedor!!!

Día a día, en mi tarea de Retail Coach, puedo comprobar cómo la mayoría de los vendedores tienen grandes problemas de identidad, les cuesta reconocer que son vendedores. Sin duda alguna, este diálogo interno produce una gran tensión personal. Y en mi opinión, no reconocer lo que eres es la peor noticia, pues solo desde la aceptación de lo que eres puedes construir lo que puedes llegar a ser.

Por este motivo te invito a que, más allá del hecho cultural e histórico que soporta la profesión de vendedor, pongas el foco en lo meritoria que es esta profesión. El vendedor que te propongo es un profesional de la pregunta y de la escucha, ayuda a las personas a entender sus necesidades y a elegir el mejor camino para satisfacerlas gracias al conocimiento de su producto, es capaz de rebatir con asertividad y empatía las objeciones de su cliente, desarrolla una gran resistencia a la frustración ya que es capaz de ofrecer productos que el cliente necesitará, a riesgo de recibir a lo largo del día numerosos “no”, sabe fidelizar al cliente y felicitarle por su elección y un largo etcétera… y lo mejor de todo es sabe que, con lo que hace y con cómo lo hace, contribuye a que el cliente esté más satisfecho.

En definitiva, ser un vendedor es un arte supremo, es saber bailar con nuestro cliente, es acompañarle en cada paso, es deleitarle desde cómo lo recibes hasta cómo te despides de él. Vender es establecer una conexión emocional entre dos personas gracias a la cual el ser humano vive una experiencia enriquecedora fruto de la que colma sus necesidades y sale reforzado del encuentro… ¿no es esto bailar? Imaginas cómo cambiaría este país si hoy, todos los vendedores en Retail bailaran con sus clientes.

Los vendedores tenemos una gran responsabilidad social. Yo me siento orgulloso de ayudar a las personas para que, desde el Retail, puedan contribuir a un mundo mejor.

Visto así, ¿te atreves a decir ahora que eres un vendedor?

José Luis Escribano
Capkelenn Retail Coach

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