¿Eres tan buen padre como manager? 6 preguntas de coaching de educación

Aug 30, 17 | by Benoit Mahé

¡Buena vuelta al colegio para los padres!

En este período de vuelta al cole, la mayoría de los padres desean lo mejor para sus hijos. Pero ¿cómo hablar a estos jóvenes?, ¿cómo ayudarles con estos cambios? Por una vez, vamos más allá del marco retail y ofrecemos a los padres lectores, un simple y efectivo método para guiar a los jóvenes y hacer que se comprometan con los estudios estimulándoles a hablar a partir de la calidad de las preguntas, en modo coach.

Algunas condiciones de éxito para esta sesión de coaching con el niño:
Que el joven tenga 6, 12 o 21 años, es cierto que cuando hablamos, no decimos las cosas de la misma manera estando de pie que sentados. Esta sesión se efectúa sentados, con la puerta cerrada.

Otra opción muy efectiva es «El Walking coaching ». A veces un paseo o un trekking es un buen momento para emprender una conversación de coaching.

Durante esta conversación, el padre no da consejo o “suelta el rollo de siempre”. De hecho el tiempo en que el padre habla no debería superar el 30%. Está limitado a los 3 actos lingüísticos básicos de un coach: la pregunta abierta (corta y poderosa), el silencio activo (acompañado de la comunicación no verbal) y el feedback (de mejora o positivo; por ejemplo: “Estoy seguro de que triunfarás y sabes que estoy muy orgulloso de ti”).

6 preguntas:

1. “¿Cómo estás?” El padre mira a su hijo y escucha su respuesta. No hace la segunda pregunta hasta que el contexto de la conversación, gracias a esa pregunta sincera y en actitud interesada, no se ha establecido. El ritmo respiratorio se sincroniza el uno con el otro hasta que padre e hijo respiran acompasados.

2. “¿Qué te parece?” o “¿qué piensas sobre este año que entra?” Se puede poner el boletín de notas del último trimestre sobre la mesa.

3. ¿Cuál es tu principal reto?
• El padre tiene que asegurarse de que formula esta pregunta positivamente. De forma que, si el hijo responde “no repetir”, el padre pueda preguntar: “¿Cómo puedes decir eso de forma positiva?”, la respuesta pueda evolucionar hasta un “Pasar de curso”.

• El padre se asegura que el reto es preciso. Si el hijo dice “Me gustaría aprobar matemáticas este año”, el padre puede preguntar parafraseando: “¿Aprobar?” Con la intención de una respuesta clarificadora: “Sí, por ejemplo, quedar entre el primer tercio de la clase”.

4. ¿Cómo puedes hacerlo? En este punto es donde el cambio de observador tiene lugar, facilitando observaciones del tipo:
• “Si pudiera trabajar 15 minutos al día, estoy seguro de que aprobaría”.
• “Creo que el smartphone a veces me desconcentra”.
• “Debería apuntar mejor las indicaciones de los deberes”. En casos así, el padre-coach contesta “¿Deberías?” y si el joven no reacciona, podría añadir “¿Deberías o lo harás?”.

5. “¿A qué te comprometes exactamente?” El padre ayuda al hijo a clarificar su compromiso: el qué, cuándo, cuánto, dónde…
• “¿A qué hora serán los 15 minutos diarios de matemáticas?
• “Entonces, ¿qué harás con tu smartphone?
• ” ¿De qué manera te asegurarás de apuntar correctamente los deberes?”…

6. “¿Alguna cosa más?” o “¿Qué esperas de mí en este reto?”

Esta pequeña sesión de coaching durará 5 minutos y durará más sólo si el joven lo necesita.

Durante esta sesión de coaching el joven sentirá que su padre o madre le presta atención y le escucha. Se sentirá valorado y no juzgado. El padre puede establecer un seguimiento a partir de esta charla, como un ritual. “¿Cada cuánto te gustaría que nos sentáramos así los dos?”
Pasamos de una relación exigente y protectora paternal/maternal a veces frustrante a una relación de consideración y responsabilización.El valor añadido del padre/madre está en “hacerle ver” al hijo su buen interés, que tome consciencia para generar compromisos convencidos, más que cumplir con deberes y obligaciones desconectados de sus intereses.

Esto es un pequeño regalo a nuestros lectores. En la educación, igual que en la administración de tiendas, hagamos cosas simples, que se conviertan en un ritual diario, combinando benevolencia y estimulación hacia la excelencia. Este método no solucionará todas las preocupaciones obviamente, pero nuestra experiencia nos ha mostrado que realmente puede ayudar; y cada uno puede adaptarlo.

¡Buen coaching y buena vuelta al cole y al trabajo!

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