Del automatismo a la inteligencia consciente.

Mar 8, 16 | by Carole Vecten

De nuevo, tras el ciclo 1 de un proyecto de Retail Coaching en Mallorca, he comprobado la importancia de saber detenerse y parar.

Parar nuestros automatismos y parar la rueda, cuyo movimiento parece incesante, del “hacer, producir y abocarse en las tareas”. Hallarnos en esa rueda nos hace sentir como un hámster de laboratorio, que tras largos ratos corriendo, se pregunta anonadado “¿Qué es lo que he hecho exactamente?”. “No he parado, pero ¡tengo aún tantas cosas por hacer!”, “No puedo parar, ¡debo tenerlo todo perfecto!, “¡Tengo que estar en todo!”, “¡Debo entregar este informe ya!”, “Hay trabajo por hacer y siempre vamos contra reloj!”, “¡No puedo perder el tiempo con esta vendedora!”, “No tengo tiempo”, etc. Y así, sin que nos percatemos, transcurren los días, pasan las semanas y se amontonan los meses y los años sin que paremos un solo momento.

Este tipo de frases que nos repetimos mental e inconscientemente nos crea un nivel de exigencia, tensión y estrés que puede llegar a absorber todo el disfrute y el placer que nos procura trabajar en las tiendas y con nuestro equipo de venta. Este tipo de limitaciones nos lleva a dar prioridad al tiempo, a centrarnos en lo que aún nos falta por hacer en vez de celebrar lo que ya se ha conseguido, y a dar más importancia a lo operativo que a lo humano. Nos limita en nuestro propio bienestar personal y en el de nuestro equipo; en resumen, nos limita en lo tocante a cuidar nuestro nivel de motivación.

En Retail Coaching, trabajamos mucho con fórmulas matemáticas. Y no solamente para medir los resultados de los equipos, sino también para entender algunos de los conceptos fundamentales de un coach y para detenernos a reflexionar. Entre todas, hay una fórmula que me gusta particularmente:

COACHING = TOMA DE CONCIENCIA + TOMA DE ACCIÓN

Una vez que me haya dado cuenta del nivel de estrés, del nivel de ansiedad que siento, de que estoy tensando cada vez más la cuerda, podré decidir vivir lejos del agobio, de la queja y del automatismo y acercarme paulatinamente a una actitud de proactividad, de conciencia y de responsabilidad. Podré decidir cambiar mi manera de hablar, de gesticular, de andar, de escuchar, de pensar, de preguntar y de reaccionar frente al ritmo frenético del mundo Retail.

Es cierto que trabajamos para sacar rentabilidad, y los mandos y directivos tienen como misión  asegurar que los equipos de venta sean productivos. Ello se puede conseguir sin sacrificar nuestra salud mental, ni los momentos clave de liderazgo que aseguran la motivación de los equipos a largo plazo. Tanto en retail como en management, los detalles son los que marcan las diferencias. Detalles como levantar la cabeza de las entradas de emails cuando nos hablan, dar un feedback positivo o regalar (porque los equipos lo viven como un regalo) cinco minutos al mes en una sesión de coaching individual.

Muchos clientes que tengo la suerte de entrenar me comentan que “cuanto más lentamente realizan sus tareas, más tiempo tienen”. ¿Cómo es posible? ¿Habrán leído el libro “El Ejecutivo al Minuto” de Ken Blanchard, o bien contagian a los demás de su serenidad y paz interior hasta tal punto que los imprevistos y dificultades se resuelven más fácilmente? Posiblemente ambas cosas.

Como Retail Coach y Despertadora de conciencia, recomiendo en mis formaciones y sesiones varios ejercicios de reflexión y práctica, tales como:

– Aíslate en el almacén, cierra los ojos cinco minutos y respira lenta y conscientemente.
– ¿Cuándo te sentiste como un niño por última vez? ¿Qué hiciste? ¿Cuándo decides volver a hacerlo?
– ¿Cuándo fue la última vez que te reíste a carcajadas con tu equipo de tienda?
– ¿Qué te dices al cierre de tienda, de semana, del mes para celebrar contigo mismo tus logros y victorias?
– ¿Cuándo te regalaste un pequeño capricho para recompensarte a ti mismo tus esfuerzos?
– ¿Cuándo fue la última vez que bailaste o cantaste con tu equipo antes de abrir las puertas de tu tienda o antes de empezar una reunión?
– ¿Cuándo empleaste diez minutos con una vendedora para hacerle preguntas constructivas y escucharla?

Como dice el profesor Pascual Montáñez: “Mandar bien es contar con la inteligencia de los mandados”. Y añadiría yo: “… y con tu propia inteligencia emocional”.

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