¡39’41’’ en 10KM¡

Desde hace más de 3 años tengo un sueño: “¡bajar de 40!”.

Aranjuez, mañana de domingo soleada, con unos 10 grados, en ese 13 de diciembre de 2015.

Aranjuez, inspiración del concierto más famoso del mundo: el concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrígo para guitarra y orchesta.

Aranjuez, con mis sensaciones de las últimas semanas, podía convertirse en el escenario de esta hazaña.

Primero comparto la carrera y después extraigo algunas enseñanzas.

  • La Carrera

11h: Este día tenía previsto otra actividad personal en Paris, que finalmente cancelamos; por ello no pude inscribirme a tiempo. Mi compañero del club Miacum, Tomas, me cede su dorsal; Gracias a él. Al llegar a las 11h en coche con Charly y Jaime, nos juntamos los compañeros y retiramos dorsales. Lo primero, busco cambiar la titularidad del dorsal para asegurarme que en caso de tener éxito apareciera mi nombre verdadero y también para poder salir desde mi cajón y no desde el cajón de Tomas, algo más lento. La organización se muestra ágil y agradable en este proceso; gracias a ellos. Aquí está el recorrido.

11h50. Entro en mi cajón. Ya está lleno. La adrenalina sube. Hay que vivirlo para saber lo que se siente en un cajón de salida. Un compañero de mi club Miacum, me indica, que Andrés y Silvano están más adelante. Busco mi camino para posicionarme a 5 metros del arco de salida. No encuentro mis compañeros, pero al minuto escucho Silvano que llega. Mis ritmos y sensaciones de las últimas semanas me indican que puede ser EL momento de asediar mi marca.

11h57:  suena DireStraits; le doy a mi reloj Garmin para detectar el satélite.

12h (que me parece que son 11h59): suena la cuenta atrás: 5, 4, 3, 2, 1… pistoletazo… arranca la carrera; quiero iniciar mi reloj y me doy cuenta que no ha encontrado el satélite. Correré toda la carrera sin indicaciones clara de mi tiempo global; solo de mi velocidad aproximada.

12h02: mi compañero Andrés me adelanta detrás de David. Siguiendo el consejo de mi coach Chema, procuro no caer en mis tendencias de quemarme en el inicio. Les dejo ir. Pero siempre quiero tener a Andrés a la vista.

12h05: llevamos 5 minutos y aun no veo la marca kilométrica del km1. ¡Qué raro! Y en todo el recorrido no veré ninguna! Mis compañeros me indicarán después de llegar, que sí, estaban, en alto. Segunda referencia que me pierdo. Voy a tener que correr con sensaciones, sin referencias.

12h07: estamos en bajada. Tiro de técnica para aprovechar esta bajada y adelantar unos 15 atletas. De hecho cuando revisaré mi reloj después, observaré que corrí todos los kilómetros entre 3’58 y 4’02, salvo este kilometro 2 donde bajé a 3’50 y el último kilometro de bajada a meta.

12h15: estoy concentrado en mi técnica. A veces miro el reloj. No me ayuda mucho, porque no creo que sea fiable. Igualmente me anuncia en unos momentos 4’20. Estoy perdido. Pero sigo corriendo.

12h18: Para acompañar el esfuerzo, me proyecto imágenes mentales de animales; me imagino como si fuera un caballo al galope. Son ejercicios de la PNL que me ayudan mucho. En este momento, siento que el caballo y su noble estilo es quien más necesito incorporar. Alargo la zancada, ergo el torso.

12h20: me estoy acercando a Andrés con su pelo plateado y su inconfundible estilo, poco convencional, pero tan eficaz. Andrés ya ha bajado de 40; él me podría llevar, y en salidas recientes, me sentí fuerte con él.

  • “venga Andrés . Fuerza“
  • “no te quemes. Vas demasiado rápido” me responde.

Dudo unos segundos; miro el reloj… Y decido seguir a mi ritmo. Adelantando a Andrés. En ese momento mis 2 referencias de club están detrás. No estoy seguro que se la estén jugando igual que yo. Hoy tengo hambre. No sé si Andrés, el farmacéutico español y Silvano, el dueño de restaurant italiano, tienen tanto hambre hoy. Sigo.

12h25: en las largas avenidas del parque, siento que estoy a tope.  Una de mis referencias es observar si me adelantan otros o si yo adelanto. Constato que “estoy en mi ritmo”. Ahora es cuando suelo venirme abajo. En otras ocasiones, en los km6 y km7, es cuando bajo a ritmos de 4’25. Aguanto; estoy a tope. Aprieto los dientes. En ese momento de la carrera no dispongo de ningún indicio que me permita pensar que ésa va a ser mi carrera. Solo intento correr lo mejor que puedo. En mi mente barajo 2 rangos : el sub40 (que sería fantástico) y mi MMP (Mejor Marca Personal), que estaría por debajo de 40’46. Cuando siento que estoy pinchando, me anima pensar en este reto intermedio.“por lo menos me dará para 40’45… que ya estará muy bien!”

12h27: está picando. Tira. Me apropio de los ánimos de las espectadoras:

  • “venga Ramón, eres el mejor!”.

Yo no soy Ramón; pero me los tomo cómo si me le lo dijeran mi mujer y mis hijos y toda mi familia. Sé que están conmigo; han estado presentes en otras carreras importantes. Pequeño truco de la PNL que ayuda.

12h30: ya reconozco la carretera: es la paralela a la llegada. Los km8 y 9 son los mismos que los 1 y 2, pero al revés. Va a tocar subir la cuesta que bajé en el km2. Nuevamente me centro en la técnica; pasos pequeños, cuerpo hacia adelante. Sigo a un corredor que va bien; estoy sufriendo pero mantengo el ritmo. ¡Jo…… qué larga la subida! Tentación de desinflarme. La cabeza. “Ben; fuerte!” Llegan las fuerzas. En 5 metros está la curva hacia la bajada. Ufff!

12h35: Miro a lo lejos y diviso la rotonda con su fuente. 1 kilometro de bajada con 3 o 4 rotondas. Relanzo la maquina. Decenas de veces visualicé en mi cabeza el divisar a lo lejos un cronómetro oficial rojo que empezara con 3… no con 4. Nunca me ha pasado en la vida “despierta”. Llego a la primera rotonda; espero ver la meta, … pero no, hay otra rotonda antes. Sigo…. Y otra rotonda más.  Supongo que mis pulsaciones van a 200 ppm.

12h39: Y ahora sí: la meta con su cronometro rojo. No estoy seguro pero creo leer 3. Acelero. Miro otra vez: Dice 39’28’’. ¡Wow! Tantas veces llegué en este momento descubriendo 40 o 41 o incluso 42 en el cronometro oficial. El chute. Por primera vez en mi vida, con 45 años recién cumplido, tengo posibilidad de bajar de 40. Con tanta visualización positiva, estoy programado para aprovechar mi oportunidad. Tal vez sea mi última ocasión en la vida de bajar de 40. Mi cansancio no me permite estimar cuanto tiempo a meta me queda. No suelo ser muy fuerte el sprint final; ahora lo doy todo. Y siento la energía de los demás corredores. En mi izquierda, diviso a Silvano, mi compañero italiano, que termina como un cohete.

A 1 metro de la meta levanto un brazo. Sensación única.

cursa_1

12h39’45:

cursa_2

Paso bajo meta. Tiempo neto oficial. 39’41. Objetivo cumplido. Pulverizo mi record por más de 1 minuto, 65 segundos.

12h40: estoy doblado contra una valla. Estoy “muerto”. Intento recuperar el aliento, buscando oxígeno. Al revisar el video de llegada, me encuentro increíblemente castigado; y de hecho prefiero ahorra esta escena a mi lector. Créeme que no soy guapo de ver en estos instantes. (si un lector insiste, le envío el video pero te habré avisado)

40 segundos después ya puedo enderezarme en la zona de meta, compartir con Silvano y hacer un guiño en cámara.

cursa_3

  • Moraleja

¿Cómo con 45 años recién cumplidos, un hombre de condición atlética normal puede rebajar más de 1 minuto su mejor marca en 10 km después de unas 15 carreras?

Mi primera carrera en el otoño de 2012 la terminé en 45 minutos. Luego 44, 43, 42 y me estabilicé alrededor de 41 minutos con un record de 40’46 en la Carrera del agua de Madrid en mayo de 2013.

“Hacer lo que hay que hacer”. Este 10km interviene en la semana 3 de un total de 12 semanas de preparación para la maratón de Sevilla 2016. Y he decidido ponerme serio. Es decir “hacer lo que hay que hacer”. Hacer lo que está escrito en el papel. Tiendo a tomar “libertades” con los planes; y así unos contralados de 10 km se amputaban a 9km; sesiones en gimnasio , pues sencillamente no las hacía.

También estoy aprovechando esta preparación para construir mi próxima conferencia y mi próximo libro. Una de mis P’s del éxito es “Papel”; “hacer lo que dice el papel”.

  • “¿Qué?!” Me vas a decir, “¡Tanto coaching y neurociencia y estudio del alto rendimiento para… eso? El éxito sería solo hacer lo que dice el papel?”
  • Pues Sí. Disciplina, trabajo, entrenamiento. Para empezar…. No es muy innovador, pero no hemos inventado una base mejor a la fecha.

Y mis hijos leerán este relato. Saben que pueden contar con mi apoyo cariñoso, a condición que me demuestren que “hacen lo que hay que hacer”. En la próxima primavera desvelaré desde mi perspectiva otras claves del éxito en la carrera y en el negocio.

Sufrimiento: En las últimas semanas, reflexioné sobre la noción de “sufrimiento”. Saber sufrir. Obviamente no es un dogma, o un fin en sí mismo, sino que una forma de superar tus records. En esta carrera he sabido sufrir. Sentí en carne propia la sensación de tutear el limite.

Compartir: Mis compañeros de club me felicitan. Y de vuelta a casa me esperan con champagne! Momentos de intensa felicidad… que dan sentido a tantas horas de entrenamiento.

Y ahora ¿qué?: Ahora me toca estabilizarme en esta zona de sub-40… empezando el próximo 10 de enero… y quien sabe si ir a por mejor marca! Luego pensar en la maratón y atacar nuevamente este record 3h27.

“La vida nos da exactamente lo que le pedimos;

Pero hay que empezar pidiéndoselo.” M Fisher.

 

Comentarios

Deja un comentario